Cómo los trastornos emocionales dificultan el aprendizaje

24 de enero | 2022

Introducción

Un niño, cualquier persona, que esté sufriendo un trastorno emocional va a tener dificultades de aprendizaje. Todos, sin excepción, hemos sido testigos de ello. Es importante diferenciar sentimientos y emociones. Los sentimientos no son más que la respuesta que nuestro cerebro da a las emociones que estamos sintiendo. Y en los niños, esas emociones se muestran y expresan de forma evidente.

Además de los problemas de aprendizaje, los trastornos emocionales acarrean riesgos en el desarrollo de la personalidad y en la propia salud física de tus hijos o alumnas. Es, por tanto, fundamental que prestes atención y busques soluciones lo antes posible.

Te presentamos en este artículo 6 emociones que dificultan el aprendizaje de los niños, desde la ira o la frustración hasta la misma culpa. Aprende cómo les afectan estas emociones y elimina las barreras que estorban el desarrollo personal e intelectual de tus hijos.

Índice de contenidos:

  1. Qué son los trastornos emocionales
  2. Relación de las emociones con el aprendizaje
  3. 6 emociones que dificultan el aprendizaje
 

Qué son los trastornos emocionales

Las emociones se experimentan en todos los momentos de la vida. Algunas son tan innatas que a veces no nos percatamos de que las estamos sufriendo. A nivel psicofisiológico se dice que son la representación del modo en que los individuos perciben algún hecho, objeto o persona. Es importante destacar que las emociones básicas pueden ser positivas y negativas y así es cómo inciden en los sistemas biológicos y endocrinos.

Por lo tanto, los trastornos emocionales son una respuesta del cuerpo humano a estímulos en donde se liberan neurotransmisores que al final desencadenan en el lenguaje. Esto se debe a que conductualmente las emociones son las encargadas de establecer las reacciones con respecto al entorno. Así, cuando se presenta esta afección en niños en edad escolar, puede esperarse que desencadene dificultades para el aprendizaje.

Existe una diferencia clara entre las emociones y los sentimientos, y esto es necesario aclararlo. Se dice que los sentimientos son la parte subjetiva de las emociones porque resultan de ellas. En otras palabras, cuando estás frente a un suceso primero se da la emoción y luego el sentimiento; porque es cuando ya el cerebro ha hecho la evaluación cognitiva y social de lo que se está viviendo.

El Ministerio de Sanidad de España tiene un portal dedicado a la publicación de información sobre el Bienestar Emocional. De la misma forma, describen las emociones positivas, su relación con la salud y algunas recomendaciones para evitar el estrés, la ansiedad, la tristeza y la ira. Por otro lado, contiene excelentes artículos sobre la maduración emocional y cómo afrontar las situaciones que se presentan en la vida.

 

Relación de las emociones con el aprendizaje

La influencia de las emociones en el aprendizaje ha sido ampliamente investigada y la conclusión más generalizada es que guardan una relación determinante ya que pueden facilitar u obstaculizar la adquisición de conocimientos. Anteriormente, se atribuía el bajo rendimiento académico a otros aspectos al tomarse el proceso de enseñanza como algo meramente racional y colectivo. Estas teorías son equívocas ya que no trataban al niño como un sujeto íntegro individual.

Cuando se comprueban los problemas emocionales en niños con dificultades de aprendizaje, se confirma que no se trata solo de ir a la escuela para adquirir destrezas. De este modo, queda claro que hay emociones que benefician y otras que no. Así lo señala una publicación de la Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal (Redalyc.org), sobre la Educación Emocional.

El entorno social en el colegio y en el hogar es un factor fundamental en las emociones. Si todavía no estás convencido, intenta leer, escribir o trabajar mientras estás estresado o triste y verás que no podrás hacerlo. Imagina lo que estas emociones negativas pueden hacer en un niño que apenas está tratando de entender la lógica de lo que pasa a su alrededor, aparte de aprender matemáticas, historia o Biología.

Más allá de lo académico, las emociones pueden evitar que los estudiantes alcancen habilidades que están dentro de sus intereses. Esto traerá como consecuencia riesgos en la salud, el desarrollo de la personalidad, inclusive los niños podrían abandonar las clases. Por eso, es relevante que los docentes aborden los casos de manera multidisciplinaria, al detectar algún signo de trastorno emocional en sus alumnos.

 

6 emociones que dificultan el aprendizaje

1. La frustración

Intentar realizar alguna actividad en varias oportunidades sin lograrlo, puede provocar frustración en el niño. Esto también genera cambios de ánimo, sobre todo puede ponerlos de mal humor y desatar situaciones de violencia en casa o con sus compañeros de estudio. Para acabar con esta emoción es necesario hacer una pausa, dejar a un lado la tarea y dedicar tiempo a otra cosa. Como mínimo una hora después, déjalo regresar y revisar lo que venía haciendo. 

2. La ira

 Lo primero que hay que hacer con el enfado, furia, irritación o ira, es sacar al niño de ese estado emocional. Determinar la causa de su molestia y si es posible resolver lo ocurrido, es primordial antes de comenzar con los deberes. Si es posible muéstrale como drenar lo que siente de manera empática, solo así podrá dirigir todos sus pensamientos al estudio. Asimismo, si estos episodios son repetitivos quiere decir que hay conductas que se deben corregir.

3. El miedo

La ansiedad, el miedo y el nerviosismo influyen negativamente en el aprendizaje. Esta emoción en especial, está ligada a la memoria y la capacidad de tomar decisiones. Cuando la gente percibe un estímulo al que responde así, su cerebro se mantiene en alerta hacia el mismo. Lo que quiere decir que no podrá concentrarse para estudiar. Consulta la Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención en el Sistema Nacional de Salud de España, para ampliar este concepto.

4. La tristeza

Las situaciones que generan tristeza colocan al individuo en un estado de análisis permanente. Una muerte o cualquier otro suceso triste al que deba enfrentarse el niño o adolescente, volcará toda su atención a éste. Lo mejor es apoyar al menor para superar lo que le genera sufrimiento, de ser necesario manténgalo alejado de la escolaridad. Cada persona vive el duelo de forma diferente; no obstante, hay que cuidar que no se transforme en depresión.

5. El pesimismo

Las personas pesimistas siempre esperan lo peor en todo momento. Así, se preguntan para qué hacer las cosas o piensan que lo que hagan no va a salir bien. Los niños, particularmente, temen hacer las cosas mal o equivocarse. Por eso, hay que motivarles a esforzarse. Además, hay que mostrarles que es mejor pensar en positivo y que si las cosas no salen como espera, podrá intentarlo de nuevo. Al incentivar la creatividad y la curiosidad, les crea un buen estado emocional.

6. La culpa

Si se abusa de la culpa en la crianza, se impide la fijación de determinadas conductas. Lo mismo pasa si se evita que el niño experimente esta emoción. En el caso puntual de la educación, la culpabilidad puede dificultar el aprendizaje; puesto que ambos extremos afectan el desarrollo cognitivo del pequeño. Lo mejor es que se enseñe a asumir sus responsabilidades, sin generar ni estrés, ni miedo.

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